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Paz y Desarrollo

Metas y estrategias de la AIMPGN

Como parte de su preocupación por la salud global en un sentido muy amplio, la AIMPGN expandió su misión en 1991 para incluir la prevención de todas formas de guerra y la promoción de una manera alterna de resoluciones de conflictos.

La guerra convencional es responsable por sufrimiento humano y la muerte en una escala pandémica. El siglo XX ha sido lo más violento en la historia, matando al menos 110 personas por cada millón. Desde la caída del muro de Berlín, más que cuatro millones de personas, muchas de ellos mujeres y niños, murieron en conflictos violentos. Al inicio del ano 1997, más que 35 millones de personas fueron refugiadas o habían estado  esplazados por una guerra.

Por muchos sucursales de la AIMPGN especialmente los en países en vías de desarrollo los efectos de guerra en la salud publica son una realidad del vida diario. En países destruidos por guerra, doctores trabajan para sanar las heridas físicas y psicológicas de conflictos violentos. Los médicos de la AIMPGN están activos en áreas de conflicto para promover una manera no violenta de resolución de conflictos porque la prevención de guerra es imprescindible asegurar salud. Hasta hoy, los miembros de la AIMPGN y sus sucursales han estado promoviendo paz en todo el mundo, especialmente en el Medio Oriente, África, Latinoamérica y en la anterior Yugoslavia.

Los equipos de doctores de la AIMPGN también transmiten misiones de investigación para evaluar y dar publicidad a los efectos de guerras convencionales y así los llamados conflictos de baja intensidad en la salud. Los estudiantes de medicinas activas en la AIMPGN enfocan la atención en los efectos de guerra en niños, lesiones por armas de fuego y son muy activos en las campanas del daño de minas. La AIMPGN reconoce que la guerra y el militarismo despojan a ambas sociedades la de personas ricos y la de pobres recursos necesarios para la promoción y la protección de la salud. En un mundo en lo cual estamos armados hasta los dientes, existen recursos económicos preciosos que están utilizados en las fuerzas armadas mientras que billones de personas pasan sin comida y asistencia medica básica. Consecuentemente, la AIMPGN apoya un reordenamiento de prioridades globales que conduce a una paz justa y duradera.

Si dando antibióticos y vitaminas a las victimas de carestía en Corea del Norte, expresando públicamente en el nombre de médicos tratados brutalmente en Nicaragua, instruyendo en la conducción necesaria en el cuidado de pacientes con VIH/SIDA en Kenia o introduciendo en el currículo medico temas relacionados a la guerra, como en las escuelas de medicina en Cuba, los médicos de la AIMPGN trabajan para contrarrestar la cultura abrumadora de violencia y cambiarla para establecer una cultura de paz.

La AIMPGN también es consciente de que la actual degradación medioambiental por ejemplo el uso poco equitativo de recursos escasos y el crecimiento demográfico - es una fuente potencial de conflictos futuros. La AIMPGN ve su oposición a la guerra y el militarismo como una contribución esencial a la restauración y la protección del medioambiente global.